Desde el principio el público se entregó con lo que presenciaba.
Su entusiasmo había contagiado a la grada.
Tras su primera tanda y ante el júbilo del público, se tiró de rodillas a la arena.
Al finalizar la segunda, con el personal fuera de sí, además de postrarse lanzó también la muleta y la espada.
El delirio.
Noticia completa en El País.

La Fiesta, con espíritu joven.
Los jóvenes reclaman como suya la fiesta del toro y toman los encierros de Leganés, donde la mayoría de corredores no pasa de los 20 años.
Noticia completa en ABC.
