Una lepera que entra en una farmacia.
- ¿Qué desea señora? - le pregunta el farmacéutico.
- Pues vera señor, yo quiero que me de usted “Frecuencia”.
El farmacéutico se queda pensativo mirándola con cara de circunstancia.
- Verá señora, por ese nombre yo no conozco ningún medicamento. ¿No se habrá confundido usted?, a mí ese nombre me suena a una marca de perfume.
- No, mire usted, yo acabo de salir de la consulta del ginecólogo, y el doctor me ha dicho que me lave el chocho con “frecuencia”.
