La historia va de un convento que está al lado de un club de foco rojo.
Las monjas ven salir todos los días a un tipo del club que pasa por delante del convento y se santigua.
Un día la madre superiora le para y dice:
- ¿Como un hombre religioso como usted puede ir a esos antros?
- ¿Yo religioso?
- Sí hombre, le vemos todos los días santiguarse frente al convento.
El hombre se ríe y dándose cuenta del mal entendido le explica a la monja:
- No, si lo que pasa es que cuando salgo del club hago siempre las mismas comprobaciones (haciendo los gestos de santiguarse):
A ver que piense...
¿Llevo las gafas? Si.
¿Llevo los calzoncillos? Si.
¿Llevo la cartera? Si. Pues pá casa.
